Sí, también tomate Azul

Juan José Rodríguez es pionero en el cultivo de nuevas variedades Ha decidido dedicarse en exclusiva a este tipo de productos dado su rendimiento

Sí, azul. En el sector agrícola almeriense hay una pequeña corriente que está comenzando a dejar de lado el cultivo convencional por otros nuevos, sin duda llamativos y que poseen un valor añadido de cara al consumidor.

Azul oscuro casi negro y un tono amarillento por uno de sus lados, el que pega a la mata y adquiere menos luz solar. Así es el Tomate Azul Índigo, una variedad desconocida en nuestra provincia, la reina de este fruto, pero que ya se está cultivando gracias a Juan José Rodríguez, un agricultor de Vícar de solo 35 años que ha apostado por lo poco convencional en detrimento de lo tradicional. ¿El motivo? “La necesidad agudiza el ingenio”, explica Rodríguez, quien reconoce haber pasado muy malos momentos, tanto él como su familia, derivados de temporales como el de 2005, en el que lo perdieron todo y fueron capaces de sobreponerse.

Todas estas experiencias han hecho de Juanjo un visionario y que decidiera investigar por todo el mundo. Este técnico en Explotaciones Agrarias tiene muchos contactos que, unido a sus estudios sobre nuevos frutos, le han llevado a destinar parte de su cosecha a este tipo de variedades totalmente fuera de lo convencional y donde el tomate azul tiene un lugar de excepción.

“Comencé con este tomate hace tres años y me ha ido muy bien. No tengo una gran extensión, siempre quiero ir poco a poco cuando me embarco en este tipo de pruebas”, explica Rodríguez sobre un tomate que ha estado introduciendo en el mercado a 2,80 euros el kilo de media, muy por encima del convencional, que no llega no está llegando ni a los 80 céntimos.

Juanjo Rodríguez consigue las semillas de este tomate en Serbia, desde donde lo provee un ingeniero alemán que experimenta con nuevos cultivos e intenta recuperar otros en desuso en esta zona de los Balcanes.

El tomate azul es un tomate de características únicas, por su color, por su sabor, por su jugosidad y textura. Al paladar, poco tiene que ver con el sabor de un tomate convencional, pero su llamativo color son un gran valor añadido de cara al mercado gourmet, destino principal de este fruto.

El color proviene de una acumulación de antioxidantes y compuestos que se encuentran de forma natural en otras partes de la planta, y que en ésta variedad se va directamente a la piel del fruto, pigmentándose con ese azul-índigo, más o menos intenso, dependiendo de la exposición solar. A más luz solar, más oscurecen, pasando de un azul claro, a uno más oscuro, luego índigo y al final casi negro, azul muy oscuro.

Lo que más revaloriza a esta variedad es su uso para la alta cocina, gourmet o celebracional, donde los chefs tienen con ella un amplio abanico de posibilidades para aplicarla. Sobre todo, como un elemento decorativo diferente a la hora de emplatar.

Aunque muchos no sepan de su existencia, los tomates azules ya tienen varios años en el mercado y se crearon originariamente no por capricho del consumidor, sino como iniciativa de varios centros de investigación en diversos lugares del mundo, pero siempre con fines terapéuticos.

Entre los equipos dedicados a la obtención de frutos transgénicos se encuentra el del Centro de investigaciones John Innes, en la localidad británica de Norwich, que produjo el tomate azul índigo al incorporar genes de Boca de dragón (Antirrhinum majus), de alto contenido antociánico. En esta investigación se comprobó como los ratones alimentados con estos frutos transgénicos disfrutaron de mayor longevidad. Igual sucede en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) de Valencia, que también utilizó biotecnología para crear tomates azules terapéuticos, en este caso diseñados para elaborar vacunas y proteínas de valor agregado.

Por otro lado, en cuanto a azules no transgénicos, unos investigadores de São Paulo han desarrollado un tomate morado concebido para prevenir ciertas enfermedades. Este es un híbrido entre un tomate común procedente de Chile, y uno silvestre encontrado en las Islas Galápagos.

Lo que esta claro es que este fruto, derivado de la hibridación, posee unas propiedades antioxidantes que repercuten de manera muy beneficiosa en la salud.

Para la próxima c ampaña, Juanjo lo tiene claro: “Voy a ir dejando atrás el cultivo convencional y me voy a ir dedicando por completo a la producción de nuevas variedades. Sé que es complicado, pero tal y como está habitualmente, seguir por donde vamos no sale a cuenta. Los costes de producción son cada vez más elevados y los precios no compensan. Por eso, y ante la necesidad, continuaré por este camino”, explica Rodríguez quien subraya que “el mercado está virando hacia el valor añadido, dejando atrás las políticas de las cooperativas de llenar más y más camiones a toda costa”, subraya.

Fuente: elalmeria

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