Científicos realizan expedición de 1448 kilómetros por las islas Shetland del Sur

Un grupo de investigadores de diferentes países de Sudamérica y de Europa formaron parte de una expedición científica que duró dos semanas, en un recorrido que contempló 724 millas náuticas por las islas Shetland, donde la belleza de los paisajes australes y antárticos fueron el marco perfecto para el trabajo de los científicos.

Un grupo de científicos, fotógrafos, periodistas y marinos conformaron la 51.ª Expedición Científica Antártica del Instituto Antártico Chileno (INACH) que realizó un viaje por las islas Shetland del Sur a bordo del buque AP 41 “Aquiles” durante la segunda quincena de enero.

Las islas Shetland del Sur son un archipiélago situado a unos 120 kilómetros de las costas de la península Antártica, entre el paso Drake por el norte y el estrecho de Bransfield por el sur.

La expedición partió desde bahía Fildes, en la isla Rey Jorge, pasando a dejar investigadores a la rada Covadonga, en la base O’Higgins, para luego ir a la isla Decepción. En total, son 17 los proyectos que trabajan a bordo. En promedio bajan en cada punto geográfico unos 30 investigadores de diversas instituciones científicas de Chile, Corea, Inglaterra y China, con el fin de tomar muestras de microorganismos, plantas, insectos y rocas.

El AP 41 “Aquiles” es una nave de transporte multipropósito, de aproximadamente 5 mil toneladas de desplazamiento y se ha convertido en el principal medio de transporte de carga y pasajeros de estas islas australes. El buque cuenta con una tripulación de 105 personas entre oficiales y tripulantes (incluyendo a personal femenino) y tiene una autonomía de 10 mil millas náuticas.

Entre los científicos del “Aquiles” se encontraban los geólogos Richard Spiking y Joaquín Bastías, de las universidades de Ginebra (Suiza) y de Chile, respectivamente, quienes tomaron muestras de roca para obtener información sobre su edad y la temperatura de la época en que se formaron. Para el científico de nuestra Universidad una roca puede contener piezas claves del puzle de la evolución tectónica de Sudamérica y la península Antártica.

Respecto de las investigaciones realizadas en las islas Shetland del Sur, Joaquín Bastías indicó que: “se sabe que estuvieron unidos los continentes, pero no se conoce si estaban conectados al oeste o al este de la Patagonia. Nuestro interés es saber cómo y cuándo, y así ser un aporte a los estudios biogeográficos”.


Una pareja de barbijos (Pygoscelis antártica).

El trabajo de la Dra. Jenny Blamey, de la Fundación Biociencia, tenía por objetivo buscar muestras de sedimentos, algas y hielos, para descubrir microorganismos que viven a temperaturas bajo los cero grados Celsius (llamados sicrófilos), que sobreviven gracias a su capacidad de generar proteínas anticongelantes. Su labor tiene dos metas. Tratar de entender los mecanismos de acción de estas proteínas en los microorganismos, y ver las posibilidades de aplicación biotecnológica de estas propiedades.

Pensando en la agricultura

El Dr. Rómulo Oses, del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, de La Serena, estuvo colectando muestras de la flora antártica, específicamente, del pasto antártico (Deschampsia antártica) y del clavelito antártico (Colobanthus quitensis). Su interés se centró en investigar los hongos (endófitos) que viven al interior de las plantas tanto en las raíces como en las hojas. El propósito de su investigación es comprender la adaptación de estas especies al clima extremo.

El viaje contempló la visita a ocho sitios a lo largo de las 724 millas náuticas (1448 kilómetros) en un recorrido entre el 19 y el 26 de enero, lo que equivale a navegar entre Valparaíso y Punta Arenas.

Fuente: diarioUchile

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